No te acostumbres a vivir con dolor

No te acostumbres a vivir con dolor

Una de mis tías repite frecuentemente una frase “el día que no me duela nada, ese día sí me preocupo”; y es que si bien es cierto que después de cierta edad es más normal presentar algunas molestias ocasionales, sobre todo si los hábitos diarios no incluyen el ejercicio regular, tampoco se debería normalizar el hecho de siempre padecer algún dolor.

Ya cuando se convierte en un dolor crónico, empieza a afectar la calidad de vida de manera drástica. Empiezan a haber disminución de actividades e incluso de socialización debido a las limitaciones que van relacionadas con el dolor y llega el punto donde ya hasta es costumbre, entonces se empieza a ignorar.

He topado con pacientes que incluso no recordaban cómo se sentía poder mover el cuello sin que hubiera limitación y dolor.

En la terapia física siempre se va a encontrar alguna manera de ayudar a tratar estos padecimientos. Siempre hay alguna técnica que se pueda aplicar y algún ejercicio que va a colaborar a controlar la situación!

Hay que normalizar el poder moverse sin dolor!

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